Hoy escribo con la intención de volcar aca esa versión tuya que es solo mía. Tal vez con esto te vea un poco más real, te quiera y te rechace un poco más, en misma medida.
Hace ya un tiempo se que seguir sosteniendo esa figura idolatrada hizo más daño que bienestar. Tu mandato invisible pero aún así presente es la excusa perfecta para preguntarme todo sobre cual sería tu juicio sobre mi.
En misma medida, cuando suelto un poco esa mirada que pondrías de madre sobre mis decisiones, te pienso simplemente como persona. Te recuerdo en esas fotos, se las comparto a Sol y le muestro esa belleza única que tenías, esa manera de sonreír en Capilla, esos recuerdos que quedaron ahi impregnados en esas paredes a la que tanto amor supiste ponerle... ¿cómo es posible que pensemos en desprendernos de eso?
No logro concentrarme para esto, escribo parrafos disociados uno del otro. Es que no se cómo ni por donde empezar a hablar de vos. Me confunde tu imagen y la imagen familiar que hay de vos. Me confunde mi deseo y el deseo familiar que hay de la casa. Pero sobre todo, me angustia.


No hay comentarios:
Publicar un comentario